• 29 de marzo de 2026
  • Federico Nogueda Berdeja
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Ana Lilia Torres

Acapulco, Gro., 29 de marzo de 2026

Durante la celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González hizo un llamado a detener la violencia y aprovechar estos días santos para la reflexión y búsqueda de la paz.

El clérigo encabezó la procesión de ramos en la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, donde convocó a darle el sentido real de estas fechas, que es recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

 “Vivir la Semana Santa, nos decía el Papa Francisco, es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es ante todo aquella del dolor y de la muerte, sino la del amor y del don de sí que trae vida”, expresó.

Lamentó que “nuestros días han estado marcados por la crueldad de las violencias: de la guerra entre naciones, y de crueles ejecuciones, asesinatos, desapariciones, extorsiones y cobros en nuestra Patria”.

Sobre el Domingo de Ramos, explicó que rememora el pasaje bíblico cuando Jesús entra a Jerusalén montado en un burro, rodeado de una gran multitud de personas, que llevan ramos en sus manos, juntos caminan cantando alabanzas, en un ambiente de paz.

“Esto recuerda, nos decía el Papa Francisco, la importancia de trabajar juntos, de anteponer la cohesión a toda división, de afianzar las raíces y los valores compartidos… los fundamentos de la vida común se basan en el derecho y la legalidad”, enfatizó.

El prelado católico hizo una remembranza del significado de los días santos y la importancia de seguir el ejemplo de humildad y servicio que dejó Jesús, para acoger a las personas, vivir la fraternidad y construir la paz.

“El Papa León XIV ha llamado encarecidamente a las partes implicadas a detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia”, instó el clérigo.

Por último indicó que “la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable y en la cruz de Jesús, somos con Él artesanos de paz”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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