14 septiembre 2026
Federico Nogueda Birdikha
Ser pacifista no es necesariamente no enfrentar los conflictos sociales, si no, contar con esa paciencia, sensibilidad e inteligencia para esperar que madure el conflicto o inconformidad, ya que en política nada es casualidad.
Aventarse porque eres de mecha corta, acelerado o locochón sólo demuestra o pues tener resultados que, en cualquier momento te revienten o salgas disparado y ya no consigas jamás lo grande que has deseado.
Es cuando aquí pones en debate la doctrinita maquiavélica, al ser pacifista, donde recomienda que al príncipe para su mayor seguridad debe de ser temido y no querido, porque al temido lo respetan, y en menor ocasiones es traicionado, en cambio el querido no le temen, porque el aprecio en política es relativo. depende del interés que se tenga.

Pero en ese mismo sentido, el pacifista rompe con lo maquiavélico, porque lo observa casi todo perverso, aunque en política lo sea, pero no debe de llegar hacer un hábito, sólo una estrategia, el pacifista es respetado sin ser temido.
Ser pacifista no significa ser dejado, ser pacifista es como dicen los gabachos, cuando dicen ese político tiene ese ‘Timing’, es decir sabe cuándo ir y cuándo parar o retroceder, no va al conflicto por su sola temeridad, arrojo o loquera, si no, como dice el dicho popular, ‘Le sabe medir bien el agua a los camotes’
Un pacifista fue el general Lázaro Cárdenas, a pesar de que sabía hacer la guerra, pero cuando tuvo que gobernar, lo hizo con prudencia, como gobernador de Michoacán, así como presidente de México, el conflicto de la disputa del poder presidencial que tuvo con Plutarco Elía Calles, lo resolvió de manera pacífica, simplemente lo desterró del país, pudiéndolo haber fusilado.
Por supuesto que hay pacifistas que han sido derrotados por traición, porque simplemente no actuaron en su momento justo, como el caso de francisco I Madero y Salvador Allende, entre otros.
El pasado viernes fue el 5 informe de gobierno de la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, donde ratificó nuevamente el camino de la paz para alcanzar los fines del estado, apoyado por supuesto por el gobierno federal.
El estado de Guerrero no necesita carta de presentación en ese historial bronco que se le ha caracterizado, no obstante Evelyn Salgado ha sabido converger y sortear cada uno de los conflictos suscitados durante estos cinco años.
Con el diálogo, la sensibilidad y caminando en territorio, ha logrado consensar con las diferentes expresiones sociales en todo el estado, esto no quiere decir que ya no hubo conflictos, si no, que la manera de enfrentar el conflicto siempre fue bajo una paz y sensibilidad, siempre por el interés colectivo y no personal.






























































































































