• 5 de enero de 2026
  • Federico Nogueda Berdeja
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05 enero 2026

Federico Nogueda Berdeja

El pasado temblor de 6.5 que sacudió en el puerto de Acapulco, volvió a recordarnos al gobierno y a los ciudadanos que el fenómeno de la invasión, paracaidismo como una práctica social que se ha ejercido durante décadas, no se deje de bajar la guardia para combatirlo.

El irse a vivir en barrancas, pendientes hacia ríos o arroyos como una medida de falta de vivienda, no es justificable, ya que el municipio en la zona del anfiteatro o partes altas ya no hay espacios, está saturado de ciudadanos que vienen de otros municipios a buscar trabajo y se quedan a vivir.

El municipio está saturado, la mayoría de vendedores ambulantes e invasores de áreas, no son acapulqueños, son personas que tienen dos o más meses de estar en el puerto y se van a buscar un área donde dormir, especialmente las partes altas, se les hace muy fácil, y es muy común.

Todos estos fenómenos vienen a complicarse cuando llegan sismos de categoría fuertes, como la del pasado jueves de 6.5, donde sus humildes viviendas son afectadas y se corre el peligro de su integridad,

Por ello, las acciones de programas a la no invasión en zonas de alto riesgo, deben de ser un poco más constantes o agresivas en su difusión o aplicación,

Está también el caso de las temporadas de ciclones y huracanes, donde la tragedia del huracán Otis, ya nos dejó una gran lección y aprendizaje, sobre la construcción de viviendas, sobre todo cerca de las playas o acantilados.

Sobre este tema, después del huracán, se legisló mediante reformas o adiciones a los reglamentos de construcción, afortunadamente este 2025, no se tuvo fenómenos de ciclones o huracanes fuertes.

Pero la idea es, insistir en el tipo de construcción, que sean fuertes para resistir las fuertes rachas de vientos que originan los huracanes, desde ventanas anticiclónicas, como el de evitar paredes de Tablaroca.

De lo que aquí se trata es, de reflexionar, de prevenir, de evitar los futuros problemas por los fenómenos de lluvias y vientos, también aplica en el caso de la invasión en zonas de alto riesgo.

Precisamente por eso se llaman políticas públicas, porque son dirigidas al grueso de la sociedad, porque son para el público, donde se tenga esa movilidad en su aplicación, de manera constante y efectiva, con el fin de que se tengan resultados tangibles.

Ahora, no se puede negar que ha habido trabajo en estos dos rublos, pero no son constantes, ni incisivos, como que a veces nos hemos relajado.

En la vida no se puede ‘tropezar dos veces con la misma piedra’, vayámonos organizándonos, por el bien de la mayoría, partiendo que la naturaleza es impredecible, nunca vamos a saber con exactitud como va a venir, la (IA) todavía está en pañales, a pesar que a veces le atine, como el burro que tocó la flauta.